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Sentido homenaje a San Martín en el 167º aniversario de su fallecimiento

Hacia las 10 de la mañana la plazoleta aledaña al palacio municipal presagiaba un día diferente al resto del año. Una llama ubicada al costado de la plaza simbolizaba algo vivo, que se mantenía encendido. Si bien lo único diferente, a simple vista, eran las banderas de Chile, Argentina y Perú que flameaban en lo alto, el césped cortado por el municipio y los arreglos florales realizados para la ocasión; había allí algo más. Ninguna de las personas que se fueron acercando, con el transcurrir de los minutos, lo notaron hasta que comenzó el acto.
El 167º aniversario del fallecimiento del general José de San Martin fue casi una excusa para la reunión de muchas entidades que ante cada 17 de agosto no dudan en asistir al acto protocolar. En otras palabras, solamente la figura de San Martín puede convocar a tantas escuelas, a candidatos de diferentes partidos políticos y fuerzas de seguridad y emocionarlos, por su obra y su figura, pero también interpelarlos por aquellos valores que en un año eleccionario adquieren otra relevancia.
El acto comenzó puntual, a las 11 horas, ante una plazoleta repleta. La banda de música municipal tocó el Himno Nacional que también adquirió una cadencia diferente al interpretarse en la conmemoración del fallecimiento del prócer. El intendente Osvaldo Cáffaro, funcionarios municipales, el diputado nacional Abel Furlán, la diputada provincial Sandra Paris, y demás autoridades locales fueron parte de la jornada; al igual que muchas escuelas primarias, secundarias y bomberos voluntarios. Todos ellos, al final del acto, acercaron ofrendas florales al busto del Padre de la Patria.
Luego fue el turno de los discursos, de las palabras, que no pasaron inadvertidas ante la multitud. En principio habló Pablo Bruenza, alumno de 6to Año de la Escuela Técnica Nº 4. Su simpleza y su perspectiva sobre la figura de San Martín sorprendió a todos. “Más que hablar sobre su trayectoria, quiero hablar de los valores que él tenía; valores que no percibimos en la actualidad. Porque la gloria de San Martín no radicó únicamente en el cruce de los Andes o en las batallas que emprendió sino en que pudo vencerse a sí mismo; renunciando a los ascensos y a los honores; luchando siempre por la libertad de muchos americanos y lo más importante fue que lo hizo a la par de sus soldados rasos; aún en condiciones personales muy difíciles y adversas. Muchos quizás hubieran pretendido un buen pasar y exigir altos cargos jerárquicos en los países que liberó pero él decidió emigrar a tierras lejanas; y sólo volvió a su Patria para buscar a su hija. Afincado en Europa falleció alejado de todos los homenajes que hoy se realiza en América en torno a su figura. Esfuerzo, honestidad, generosidad, amor por la Patria, tenacidad y libertad son sus valores. En definitiva hizo lo que debía hacer y asumió responsabilidades. Hablar de San Martín es un llamado a hacer, entre todos, el mejor mundo posible. Es el ejemplo de no contentarnos con resultados a corto plazo y exclusivos beneficios personales sino con un trabajo en conjunto, en donde prime la cooperación. Solamente ejercitando estas virtudes a nivel personal, y a nivel nacional, transformaremos a nuestro país en un gran país”.

“Superó lo individual para pensar en lo colectivo”

La presidenta de la Asociación Cultural Sanmartiniana Zárate, Dra. Virginia De Paolo, elaboró un sentido discurso que leyó en el acto el historiador y profesor, Sergio Robles, miembro de la entidad. “El Cruce de los Andes de 1817 fue la mayor operación político-militar efectuada en el marco del proceso revolucionario e independentista. Y José de San Martín fue la figura determinante. Primero, porque palpó en el terreno que el avance por el altiplano era inviable, algo para lo cual contó con el asesoramiento de gente como Manuel Belgrano y Martín Miguel de Güemes. Segundo, porque fue capaz, no solo de diseñar un plan de cruce de la cordillera, sino de ejecutarlo casi a la perfección. Y es en la ejecución de la idea estratégica en donde San Martín se revela como un extraordinario organizador. Al frente de la gobernación de Cuyo, el futuro Libertador desplegará un trabajo incansable y constante hasta poner en pie de guerra 4.080 hombres, al frente de los cuales emprenderá la travesía andina en enero de 1817. Ahora bien, ésta es tan solo la culminación de esta historia. La misma hubiera sido imposible efectuarla sin esos 28 meses previos en los que San Martín gobernó Cuyo. …..Allí está la clave de esta historia”, fueron los primeros párrafos del discurso leído por Robles. “En ese tiempo la sociedad cuyana se transformó en un enorme cuartel en el que todos sus ciudadanos y sus recursos fueron puestos al servicio de la causa libertadora. El genio organizador de San Martín se identifica allí. En la coherencia entre lo diseñado y su ejecución. Y en la selección del personal encargado de la gestión directa de las numerosas dependencias del ejército donde aparecen figuras como la de Fray Luis Beltrán, José Álvarez Condarco, Bernardo O’Higgins, Tomás Guido y un menos conocido Bernardo de Vera y Pintado. El punto de partida para la conformación del Ejército de los Andes no fue militar, sino socio-político”. Cuando el historiador terminó de compartir estos conceptos con los presentes; allí el acto pasó a otro plano. Los rostros interpelados de muchos funcionarios y dirigentes políticos presentes acusaron la interpretación de las palabras, como así también se pudo ver en los ojos vidriosos de algunos de los integrantes del Centro Criollo “La Zamora” y en las docentes que asentían con la cabeza con una mirada perdida hacia el piso o hacia la nada, tratando de prestar atención a las palabras. “Un ejército no se compone sólo de hombres. A esos hombres hay que alimentarlos, vestirlos, armarlos, instruirlos y, por sobre todas las cosas, pagarles el sueldo. Por lo tanto, no puede sorprender la preocupación casi obsesiva para que las tropas recibieran su estipendio en forma regular, pese al altísimo costo monetario que ello implicaba. Para sostener ese nivel de gastos fue necesario recurrir a las exacciones forzosas, la creación de nuevos impuestos y a la expropiación lisa y llana de las riquezas en manos enemigas. Y allí un aspecto interesante. Los enemigos no solo eran los realistas confesos, también lo eran los tibios, los indecisos, los pusilánimes. Todos ellos cayeron bajo el peso del “plan sargentón”. La otra dimensión fue la creación de una protoindustria militar que incluyó talleres en donde se fabricó pólvora, se repararon armamentos, se cosieron uniformes y se diseñaron y fabricaron las herramientas para el transporte de los cañones por la alta montaña. Todo ello, además, generó una serie de eslabonamientos productivos que pusieron en movimiento a la economía cuyana. Desde la minería hasta la agricultura, pasando por los carreteros y los empleados públicos, todos los sectores debieron adaptar sus tareas a los requerimientos crecientes del ejército en formación”, continuó Robles ante una plazoleta, a esa altura, emocionada e interpelada. “¿Qué hubiera sucedido si este extraordinario estratega y organizador se hubiese detenido en participar en las luchas de facciones antagónicas, en lo chiquito, en lo particular y egoísta. Si hubiese ambicionado solo poder y riqueza personal? Pero él no lo hizo, superó lo individual para pensar en lo colectivo, en formar repúblicas soberanas, en proyectar el futuro. Qué lección para la historia!! Para las generaciones que le sucedemos….. Es por eso que la figura del Libertador, sigue siendo inagotable fuente de reflexión para todos, no solo para quienes estudiamos su trayectoria, admiramos sus valores y su ética personal, para quienes nos reunimos aquí todos los años, para recordarlo a viva voz y para entusiasmar en la idea que sin proyecto y organización, honestidad y coraje, no hay futuro”. Los aplausos finales fueron la confirmación que la figura de San Martín no pasará inadvertida para los zarateños y que cada 17 de agosto se podrá conmemorar la muerte física del Padre de la Patria pero la supervivencia de esos valores que quizás, como mencionó el alumno Bruenza, no se registren con facilidad hoy en día pero que siguen vivos en los rictus de algunos, en los ojos humedecidos de otros y que siempre la ciudadanía podrá encontrar en esa plazoleta que emula la figura del Padre de la Patria.

Publicado el 20 de septiembre, 2017 | Por | En la categoría Actividades

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