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San Martín y Bolivar: a 190 años de la entrevista de Guayaquil

Una reunión a solas que definió la guerra de la independencia con el retiro generoso de San Martín

El 25 de julio de 1822, el General San Martín arribó a la ciudad ecuatoriana de Guayaquil. Al día siguiente se reunió con Bolívar, quién lo recibió diciendo: “Al fin se cumplieron mis deseos de conocer y estrechar la mano del renombrado general San Martín”. Hablaron a solas durante una hora y media. Pocas horas después volvieron a reunirse a solas, en la casa de Bolívar. Al día siguiente, 27 de julio, San Martín volvió a entrevistarse con Bolívar; pero esa misma mañana dio la orden de arreglar su equipaje, pues pensaba embarcar en la goleta “Macedonia” a las once de la noche rumbo a Perú. La entrevista con el Libertador de Colombia duró cuatro horas y también fue a solas, sin testigos. Hacia la medianoche, el Protector del Perú navegaba hacia Lima.

¿Qué trataron en la entrevista? Durante años se tejieron conjeturas, porque del encuentro entre ambos sólo se supo con certeza que  San Martín se autoexcluyó de la escena americana dejando al Libertador de Colombia la tarea de concluir con las últimas fuerzas realistas en el Perú. El misterio se develó recién en 1844, cuando Gabriel Lafond de Lurcy, un marino francés que solicitó y obtuvo de San Martín informaciones y documentos sobre su actuación en la guerra de la emancipación americana, publicó en la obra “Voyages autour du monde et voyages cèlebres. Voyages dans les deux Amériques”, el texto de una carta que San Martín dirigió a Bolívar el 29 de agosto de 1821, de vuelta en Lima una vez realizada la entrevista de Guayaquil y cuando el general ultimaba los preparativos para reunir al Congreso del Perú ante el cual resignaría su cargo de Protector.

La carta fue traducida y publicada por Juan Bautista Alberdi en 1844, viviendo aún el general San Martín, donde ofrecía ponerse a sus órdenes para concluir la guerra de emancipación sudamericana ya que el panorama bélico era desalentador. Así lo describía San Martín dirigiéndose a Bolivar: “No se haga usted ilusiones, general. Las noticias que tiene de las fuerzas realistas son equivocadas: ellas montan en el Alto y Bajo Perú a más de 19.000 veteranos, que pueden reunirse en el espacio de dos meses. El ejército patriota, diezmado por las enfermedades, no podrá poner en línea de batalla sino 8.500 hombres, y de éstos una gran parte reclutas. La división del general Santa Cruz cuyas bajas según me escribe este general no han sido reemplazadas a pesar de sus reclamaciones en su dilatada marcha por tierra, debe experimentar una pérdida considerable, y nada podrá emprender en la presente campaña. La división de 1.400 colombianos que usted envía será necesaria para mantener la guarnición del Callao y el orden en Lima. Por consiguiente, sin el apoyo del ejército de su mando, la operación que se prepara por Puertos Intermedios no podrá conseguir las ventajas que debían esperarse, si fuerzas poderosas no llaman en la atención del enemigo por otra parte y así la lucha se prolongará por un tiempo indefinido. Digo indefinido porque estoy íntimamente convencido que sean cuales fueren las vicisitudes de la presente guerra, la independencia de la América es irrevocable; pero también lo estoy de que su prolongación causará la ruina de sus pueblos, y es un deber sagrado para los hombres a quienes están confiados sus destinos, evitar la continuación de tamaños males”..

En otra carta dirigidla presidente de Perú  la mariscal Ramón  Castilla en 1948,  San Martín reflexionó sobre el episodio: “ Mi entrevista en Guayaquil con el general Bolívar me convenció, no obstante sus promesas, que el solo obstáculo de su venida al Perú con el ejército de su mando, no era otro que la presencia del general San Martín, a pesar de la sinceridad con que le ofrecí ponerme a sus órdenes, con todas las fuerzas de que yo disponía.

“Si algún servicio tiene que agradecerme la América es el de mi retirada de Lima, paso que no sólo comprometía mi honor y reputación sino que era tanto más sensible cuanto que conocía que con las fuerzas reunidas de Colombia la guerra de la independencia hubiera terminado en todo el año 23. Pero este costoso sacrificio y el no pequeño de tener que guardar un silencio absoluto (tan necesario en aquellas circunstancias) por los motivos que me obligaron a dar este paso, son esfuerzos que usted podrá calcular y que no está al alcance de todos el poder apreciarlos”.

Asociación Cultural Sanmartiniana de Zárate

Publicado el 17 de agosto, 2012 | Por | En la categoría Noticias

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