Historias Sanmartinianas

A continuación se publica el trabajo de las alumnas Irina Bergamasco y Nayla Díaz, que cursan el 5° año de la Escuela Primaria N° 37 que obtuvieron el PRIMER PREMIO del concurso “El espíritu americanista en San Martín” que organizara nuestra entidad en forma conjunta con la Dirección de Cultura de la Municipalidad de Zárate en el año 2011.

“La índole militar y el alcance patriótico de la proeza sanmartiniana, han impedido, en este santo armado, ver claramente los resortes morales de su conducta y la amplitud humana de su conciencia.

La proeza sanmartiniana construyó para la patria, el iluminado camino de la Libertad, como uno de los ideales más sublimes en que se apoya la humanidad.

En San Martín se hermanaban las virtudes del guerrero y del ciudadano; fue humanitario y generoso con el vencido, sencillo y austero en su vida, y predicó con el ejemplo. Jamás lo doblegaron las adversidades ni fue esclavo de la impaciencia.

Se intuye en lo más íntimo del ser, siempre iluminado por su espíritu americanista que carece de repliegues y que no conoce las ambigüedades, y se juega íntegramente para lograr los apoyos necesarios que le permitan llevar adelante la epopeya.

Por estar imbuido de sólidos principios políticos y por ser sumamente respetuoso de las formas legales, buen comprendía y sostenía que su misión libertadora carecería de eficacia si no se sustentaba en el mandato dado por un gobierno elegido regularmente y que fuera expresión cabal de la soberanía popular.

El proyecto de San Martín, era realmente un plan continental, o sea que estaba alentado por un espíritu americanista que derivaba del hecho de concebir al Nuevo Mundo hispánico como la patria común, y no como una antorcha base geográfica para que sobre ella tomaran ubicación los parcelamientos nacionales o regionales.

Cuando América por un rasgo de virtud sublime quebrantó las cadenas de la opresión peninsular, juró a la patria sacrificarlo todo por arribar al triunfo de aquel glorioso empeño. Así es que desde entonces debió desaparecer el ocio, la indiferencia, la malicie y todo cuanto podía enervar la fuerza de aquella valiente resolución.

La explicación y la clave de la conducta del Libertador durante toda su gesta en América, fue que en el período de diez años de su carrera pública, en diferentes mandos y Estados, la política que se propuso seguir fue invariable, y que la suerte, y circunstancias más que el cálculo favorecieron sus expectativas, especialmente en la primera, la que no mezclarse en los partidos que alternativamente dominaron en aquella época en Buenos Aires, a o que contribuyó su ausencia de aquella capital por espacio de nueve años. En cuanto al segundo punto fue mirar a todos los Estados americanos en que las fuerzas a su mando penetraron como Estados hermanos interesados todos en un mismo fin. Consecuentemente con este justísimo principio, su primer paso era hacer declarar su independencia y crearles una fuerza militar propia que la asegurase.

Además debemos destacar la gallardía del General en retirarse de Lima, paso que no sólo comprometía su honor y reputación, sino que también implicaba un costoso sacrificio y un silencio absoluto, tan necesario en aquellas circunstancias, sobre los motivos que le determinaron a dar este paso, estos son esfuerzos que no están al alcance de todos el poderlos apreciar.

Para no perder de vista el objetivo fundamental –la independencia americana-, fue trascendental, la firmeza del General San Martín en su pensamiento; sobre el que construyó su epopeya libertadora, al no mezclarse en las contiendas partidarias, mirar a todos los pueblos como hermanos, ceder en lo personal, abstenerse hasta rozar lo sobrehumano en homenaje al bien común; condición que queda plasmada en sus palabras… “Vengo a trabajar por la independencia de mi país, de esto se trata hoy; y no en la forma de gobierno”. Para él nada hubo superior a la independencia americana, y al logro de ésta dedicó todos sus esfuerzos, a la vez que en su homenaje realizó todos los sacrificios, hasta el máximo del renunciamiento personal.

La memoria del gran momento en que por la unión y el patriotismo se dio la libertad a medio mundo, es el legado más sublime de un pueblo a la posteridad.

Con esto quedará plenamente cumplido su propósito, tanto en el Plata como en Chile y el Perú: …”mi primer paso era hacer declarar su independencia…” Y fue así porque él era un libertador y no un conquistador.

Una característica constante de la acción sanmartiniana en América, fue la de evitar por todos los medios posibles la división entre quienes debían tener por objetivo fundamental la independencia americana y la total derrota de cuantos se oponían a ello.

Tal propósito inquebrantable de conducta lo llevó a no alinearse jamás en facción alguna, tratando de estar siempre por encima de todas.

En 1819 la crisis directorial se hizo manifiesta tal como la lucha entre el poder central y los caudillos federales del Litoral. Ante esta realidad que ponía en peligro la causa americana, San Martín decidió intervenir personalmente para evitar que lo ya logrado se perdiera y evitar un enfrentamiento que, entre sus consecuencias más funestas, determinase la suspensión de la expedición al Perú o que definitivamente quedase trunco el plan continental.

Con la claridad que caracterizaba a San Martín comprendió de un solo golpe lo tremendo de la situación y decidió a actuar, no vaciló en poner el interés de la patria por encima de sus convicciones; dado que, como él sostenía, la sangre americana que se vierta es muy preciosa y debía emplearse contra los enemigos que quieren subyugarnos; en palabras propias del General “mi sable jamás se sacará de la vaina por opiniones políticas, como éstas sean a favor de los españoles y de su independencia”.

El verdadero patriotismo, en opinión del General, consiste en hacer sacrificios, por la patria, sin duda alguna, de lo contrario seremos amarrados al carro de la esclavitud.

Ningún período en la vida del Libertador fue más indicativo de la firmeza de su espíritu americanista que el corrido entre su entrevista con Bolívar en Guayaquil y su salida del Perú despojado ya de la pesada carga del Protectorado.

Fue en ese crucial momento de su vida cuando demostró con hechos encarnados en su persona cuanto había sostenido desde siempre, confiando en la pujanza y fortaleza de la familia argentina para constituir sus fuerzas de combate y recibir el apoyo material y espiritual que precisaba para la gran empresa que acometió.

Sus promesas para con el pueblo en que ha hecho la guerra están cumplidas: hacer su independencia y dejar a su voluntad la elección de sus gobiernos. “Siempre estaré pronto a hacer el último sacrificio por la libertad del país, pero en clase de particular, y no más.

Hoy, el pueblo americano y la historia consideran la salida de San Martín del Perú como un acto de abnegación realizado en aras del definitivo triunfo de la causa independentista.

El general San Martín no había buscado la gloria, sino el cumplimiento del deber y el servicio de la Patria, haciendo aún más de lo que el deber le exigía. Utilizando la educación como palanca promotora, quería preparar a los suyos con aptitudes mentales, físicas y morales, suficientes para desempeñarse digna y eficientemente en una comunidad democrática, con aspiraciones de mejoramiento constante.

Un hombre que renunció a la gloria y envainó su sable corvo que jamás usó para avasallar a las naciones. Fue el más grande de los héroes, el más virtuoso de los hombres públicos, el más desinteresado patriota, el más humilde en su grandeza y a quien Perú, Chile y Argentina le deben su vida y su ser político.”

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